Questions Clients Ask Before Starting
Cuando un cliente industrial evalúa un tratamiento de superficie, las preguntas suelen girar en torno a tres ejes: la durabilidad real del recubrimiento, el tiempo de inactividad que implicará el proceso y si el espesor especificado se va a cumplir en toda la geometría de la pieza. No son dudas teóricas; son condiciones que afectan el cronograma de obra y el presupuesto de mantenimiento.
Una de las consultas más frecuentes es si el galvanizado por inmersión caliente puede aplicarse sobre acero ya pintado o con restos de óxido. La respuesta es técnica: el baño de zinc fundido requiere una superficie limpia, libre de contaminantes y con un decapado ácido previo. Si la pieza llegó con pintura vieja, hay que eliminarla por completo antes del proceso, lo que suma horas de preparación. Otro punto recurrente es la temperatura máxima de servicio. El zinc comienza a perder propiedades mecánicas por encima de los 200 °C, así que para entornos con fuentes de calor cercanas conviene evaluar un revestimiento polimérico en lugar del baño metálico.
También preguntan por la adherencia en bordes vivos y esquinas. En el anodizado duro, por ejemplo, la densidad de corriente tiende a concentrarse en las aristas, generando un espesor desigual si no se ajustan los parámetros del electrolito. En esos casos se recomienda un radio de curvatura mínimo de 2 mm en el diseño de la pieza. Y en los sistemas bicapa epoxi-poliuretano, la pregunta clave suele ser el tiempo de curado entre capas: si se aplica la segunda mano antes de que la primera haya polimerizado por completo, se forman ampollas y el sistema pierde estanqueidad.
Otra cuestión recurrente es la compatibilidad con soldaduras posteriores. Cuando una estructura galvanizada se suelda en obra, el zinc se volatiliza cerca del cordón y deja una zona desprotegida. La solución estándar es aplicar un recubrimiento de zinc en frío por pulverización después de soldar, pero hay que verificar que el producto usado tenga al menos un 92 % de zinc en peso seco. Por último, muchos clientes piden una estimación de vida útil basada en datos de campo, no solo en normas de laboratorio. Para eso llevamos un registro de espesores residuales en estructuras instaladas hace más de diez años en zonas costeras del sur, y compartimos esas mediciones como referencia.